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¿Tenemos lo que nos merecemos?

Sánchez, presidente del gobierno de España. Iglesias, vicepresidente. ¿O debería decir co-presidente? La Montero, ministra del co-presidente. El Garzoncito, que nunca pintó nada, ministro. Los que odian a España -vasquistas y  catalanistas- mano alta en el gobierno. Los presos, inmunidad. Los asesinos, derecho a imponer sus reglas. Los sectarios, la capacidad de imponer la disciplina de voto. El motorista Echenique, la portavocía. Los  comunistas, las mordidas sobre el juego, cash y black por supuesto. Los revolucionarios, las mariscadas. Marlaska, los guardias para correrse de gusto como si fuera Elton John. Y los españoles, los impuestos para pagar el festival. ¿De verdad era lo que merecíamos, ellos y nosotros? ¿O es solo que  ha comenzado "el reparto" que siempre quisieron los rojos? A este paso no tardarán  en echar barriga y ya no podrán cantar más lo de "la famélica legión." Algo es algo.

Más coraje (aunque algo largo, pero merece la pena.)

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Gallardía

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alvaropestana@msn.com

Bueno, pues efectivamente HA COMENZADO.

Ha tardado, sí, pero al final Sánchez -Nulidad Sánchez- se ha salido con la suya. En pocos días será investido presidente del gobierno de España con el apoyo de quienes odian a España, de los envidiosos y rencorosos, de los que aspiran a medrar engañando y robando al Pueblo, y de los asesinos. Es todo un hito en la degradación de una Nación, pero es lo que hay. Y quizá no sea lo por que nos podía pasar: otros llegaron al Poder subidos en los montones de cadáveres que ocasionaron las bombas estratégicamente situadas en los trenes de cercanías de Madrid, y todavía lograron el apoyo de la chusma para una reelección. España, España... Y sin embargo hemos visto ejemplos de grandeza, de presencia de ánimo y de altura moral a las que -francamente- no estábamos acostumbrados en esta democracia: Ana Oramas que, saltándose las instrucciones recibidas por su partido, ha sacado su coraje personal y su decencia para decir "No" a Sánchez y a su proyecto de demolición; Inés Arrimadas, que...

Iglesias, un sicario para Sánchez

Sánchez tiene una deuda que pagar. Toda una hipoteca, en realidad: su propia presidencia del gobierno, a la que jamás habría accedido por méritos propios. Eso es algo que sabemos todos, partidarios, adversarios... y acreedores. Aunque sobre todo los acreedores. Los acreedores de Sánchez son gángsters famosos y usureros despiadados con largo historial delictivo: Bildu, ERC, UP, PNV, y otras famiglie quizá no tan célebres ni tan mediáticas, aunque igualmente perniciosas. No son los Corleone ni los Soprano, pero son infinitamente más dañinos. Por lo que se ve, los padrinos de todas esas familias han llegado a la conclusión de que Sánchez no es de fiar -ni siquiera para ellos- y que, o le ponen a alguien que le apriete las clavijas, o Sánchez no pagará sus deudas. ¡Y no digamos ya los intereses! El sicario nominado para la tarea ha sido Pablo Iglesias, padrino de la familia UP. Iglesias es bien conocido por sus conexiones con la mafia venezolana de los Chávez y la mafia iraní de l...