Iglesias, un sicario para Sánchez

Sánchez tiene una deuda que pagar. Toda una hipoteca, en realidad: su propia presidencia del gobierno, a la que jamás habría accedido por méritos propios. Eso es algo que sabemos todos, partidarios, adversarios... y acreedores. Aunque sobre todo los acreedores.

Los acreedores de Sánchez son gángsters famosos y usureros despiadados con largo historial delictivo: Bildu, ERC, UP, PNV, y otras famiglie quizá no tan célebres ni tan mediáticas, aunque igualmente perniciosas. No son los Corleone ni los Soprano, pero son infinitamente más dañinos.

Por lo que se ve, los padrinos de todas esas familias han llegado a la conclusión de que Sánchez no es de fiar -ni siquiera para ellos- y que, o le ponen a alguien que le apriete las clavijas, o Sánchez no pagará sus deudas. ¡Y no digamos ya los intereses!

El sicario nominado para la tarea ha sido Pablo Iglesias, padrino de la familia UP. Iglesias es bien conocido por sus conexiones con la mafia venezolana de los Chávez y la mafia iraní de los ayatollahs, ambas sanguinarias y conocidas por su ferocidad. Con ellas ha colaborado profusamente en el pasado.

Lo irónico es que el sicario que las familias mafiosas han cosido a la sombra de Sánchez se caracterizó en tiempos por amparar y proteger de la acción de la Justicia a morosos de poca monta a quienes sus acreedores reclamaban el pago de sus deudas según las condiciones previamente estipuladas en contratos públicos firmados con todas las garantías. Algo que sin duda le dio amplia experiencia sobre la gestión de deudas... y sobre los medios que los deudores tienen de escabullirse.

El hecho de que Iglesias -que actúa con el alias de "el Coletas"- haya accedido a ser el ejecutor de Sánchez en caso de impago, hace pensar que tiene la intención de acaparar para su familia el monopolio del negocio del crédito. Un negocio que le proporcionaría pingües beneficios al no estar sujeto a ninguna clase de tipos de interés ni de regulación legal. De hecho una de sus pretensiones, que las demás familias parecen haber aceptado, era la cartera de Hacienda, lo que le habría dado un poder omnímodo sobre la Banca.

Una de las obsesiones permanentes de Iglesias ha sido la de terminar con el negocio de la Banca. El Coletas ya ha dado numerosos pasos en esa dirección exigiéndole más impuestos y cargas y tratando de secar su actividad con toda clase de medidas y exigencias abusivas y extremas.

Si el Coletas lograra su objetivo podría lograr una fortuna que le colocaría entre los diez primeros del Forbes a nivel mundial. Y terminaría para siempre con la vieja familia  de los socialistas, hoy comandada por el incapaz Sánchez, cuyo negocio y cuyo territorio caería además en sus manos como una fruta madura.

Y todo parece indicar que está a un paso de lograrlo.

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